12 sept. 2008

DIA 9 (2/4) Más templos en Miyajima

Tras salir del templo me doy cuenta de que no llevo mi querida toallita roja, del estilo de las que llevan muchos locales en estos tiempos de extremo calor (la veréis en muchas fotos). La había comprado en Himeji hacía tres días, y siempre supe que estaba destinada a perderse, ¡pero no tan pronto! Así que deshice mis pasos y me encontré con la gran escena de una joven pareja de japoneses forcejeando por la toallita con un ciervo ¡que se la quería comer! Vi como se la quitaban y la dejaban encima de una columna fuera de su alcance, llegué allí y les hice unas reverencias y les dije que era mía, como ni entendieron eso en inglés, soltaron una típica risita tímida y siguieron su camino.

Pagoda del Senjo-zaku

Después de lavar mi toallita a conciencia, subimos al Senjo-zaku del que destaca su bonita pagoda de color rojo, que al estar en alto, se ve desde muchos puntos. Visitamos otro templo que mereció bastante la pena, el Daisho-in, un lugar muy completo y colorido al Sur del pueblo, en su parte alta. Tiene varios edificios curiosos, y en el principal encontrarás unas pequeñas escaleritas que bajan hacia la oscuridad, donde podrás atravesar el pasillo que solo está tenuemente iluminado por unas imágenes budistas.

Subida al Daisho-in

Daisho-in

Desde aquí sale un camino para ascender al Misen-san, pero estaba cortado pues había sido destruido por un tifón (no sabemos cuando), pero esta isla ya ha sido azotada varias veces por tifones que han destruido el torii, o algunos de los templos, en 2004 el tifón “Songda” destruyó buena parte del santuario Itsukushima.

La excursión al monte Misen la tenemos prevista para la tarde, así que antes buscamos algún sitio para comer, la especialidad de la isla son las ostras y la anguila, así que Pablo y yo compartimos una ración de anguila sobre arroz, que es algo carilla para lo que estamos acostumbrados, algo más de 1000¥, y nos sabe a sardinas fritas. Las ostras que nos sirvieron eran grandes y muy ricas, merecieron más la pena.

Pablo y la anguila

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