7 sept. 2008

DIA 8 (4/4) La noche en Hiroshima

Como lugares de interés, aparte del Parque de la Paz, Hiroshima tiene una famosa zona de ocio (Nagarekawa), por lo que la noche aquí también es entretenida. Pero por encima de esto último, hay algo que no debes de dejar de hacer en Hiroshima, y es probar el okonomiyaki local, llamado Hiroshimayaki. Difiere del estilo Kansai en que aquí los ingredientes se preparan a la plancha por separado, y solo se juntan al final. Nosotros nos dirigimos a un restaurante conocido de la ciudad, el Hassei, al Sur del Bulevar de la Paz, pero llegamos cuando estaban cerrando (el sitio tenía una pinta excelente, y al parecer es barato). Cruzamos la calle y nos metimos a otro que aún seguía sirviendo, nos sentamos a lo largo de la barra y comimos sobre la plancha. Tenía un camarero que hablaba muy bien inglés, y cuando le dije que me había encantado y que me parecia superior al estilo Kansai, le hizo ilusión y me dijo que este plato es el orgullo de toda la ciudad. Cenamos por unos 800¥, menos de 5€ cada uno.

En el estilo Hiroshima, los ingredientes no se preparan todos juntos

Comimos sobre una plancha caliente que era tan larga como la barra

Tras cenar dimos una vuelta por el barrio de ocio, aún siendo un día entre semana, estaba repleto de gente con camisa, corbata y maletín que comían ramen en los restaurantes de las esquinas, o salían tambaleándose de los bares. Algo que nos resultó curioso de Japón, es que en las zonas de ocio no vive nadie, los edificios tienen bares en todas las plantas, con un enorme listado vertical de los locales en la calle. Prácticamente solo vimos a gente acompañada de compañeros de trabajo, muchos de ellos saliendo de locales de “chicas de compañía”, donde te tomas unas cervezas con tus compañeros de trabajo, mientras una chica te hace caso y te dice lo guapo e interesante que eres. Las despedidas que se montan a la salida de estos locales son todo un espectáculo que se puede ver en cualquier zona de ocio nocturno del país.

Centro urbano de Hiroshima

Barrio de ocio, los anuncios verticales indican los locales de cada edificio

A nosotros no nos convenció demasiado este tipo de diversión, y no teníamos ni idea de donde meternos. En honor a mi, probamos en un bar llamado “BARTMAN”, subimos en un ascensor cochambroso hasta la 4ª planta, y con mucho miedo tardamos en decidirnos a entrar al local. Era una especie de barra algo elegante, con un puñado de tipos y una camarera, no se flipamos más nosotros o ellos con la escena, pero menos mal que nos dijeron que estaban cerrando y pudimos dar media vuelta.

Como parecía imposible encontrar un local decente, enfilamos hacia un karaoke. Entramos en uno de la cadena Big Echo, son enormes, están por todas partes y tienen un buen precio (varía según el lugar, la hora y el día de la semana, pero nos costó como unos 600¥ por persona durante una hora). Los karaokes de esta cadena tienen un número casi infinito de canciones, suficientes para llenar más de dos listines telefónicos. Hay muchas canciones en inglés de casi cualquier grupo famoso, e incluso puedes encontrar unas cuantas en castellano. Para los que no lo sepan, los karaokes japoneses son muy diferentes a los occidentales, en vez de cantar en publico, aquí tienes una habitación para reunirte con los amiguetes y hacer el ridículo en privado.

Lolo y yo dándolo todo

Hay que adivinar un poco como funciona el sistema para elegir canción (buscar en el listín, introducir el número en el aparato y dar al botón correcto), y ¡a cantar! Yo me lo pasé genial, si bien hay que decir que no tenemos demasiadas dotes en el arte del cante, y no voy a colgar ningún video por respeto a los que visiten este blog.

Vista nocturna de Hiroshima

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