12 oct. 2008

DIA 15 (2/2) Llegada a Ikebukuro y visita de Shibuya

Llegamos a Ikebukuro a las 3 de la tarde pasadas, teníamos reservado alojamiento en el Kimi Ryokan, un moderno ryokan en pleno Tokyo, y a un precio bastante bueno, una habitación triple nos salió a 10.000¥ por noche. Los futones eran excelentes, nos dejaban yukatas, la habitación algo pequeña, lo justo para dormir y ya. El Kimi Ryokan tiene un ofuro (baño tradicional, aunque no llegaba a los pies del que tuvimos en Kotohira) y una sala con tele y cocina, en definitiva, el sitio está bien, aunque el personal no nos resultó demasiado agradable. Una de las "ventajas" de este alojamiento, es que solo se puede reservar por teléfono, y mientras que otros alojamientos económicos de la ciudad están prácticamente al completo con casi 2 meses de antelación, en este puedes conseguir una plaza si les llamas por teléfono (llamando a través de Skype, una llamada internacional a Tokyo de 5 minutos, me salió por unos 0,40€) Aquí tenéis su teléfono y situación.

Tras el Monte Fuji, y la tediosa vuelta a Tokyo estábamos realmente cansados, no habíamos dormido en toda la noche, pero no teníamos tiempo que perder, así que nos echamos dos horitas, y aprovechando nuestro último día de JR Pass, nos acercamos en la línea Yamanote a Shibuya. En Tokyo no puedes coger el metro con el JR Pass, pero si la línea circular Yamanote que es rápida y te acerca a muchos puntos de interés.

El perro Hachiko

Muchas estaciones en Tokyo son inmensas, es fácil perderse, en Shibuya nos dirigimos a la salida de Hachiko, donde se encuentra una famosa estatua que sirve como punto de reunión a los tokiotas. La estatua conmemora al fiel perro Hackiko , que acostumbraba a ir a esperar a su amo todos los días a esta estación, y que incluso tras la muerte de este, no dejó de ir a esperarle durante diez años.

En Shibuya se encuentra uno de los cruces más famosos del mundo, en el cual todos los semáforos para peatones se ponen en verde a la vez, y una marea de gente cubre la calzada atravesando la intersección en todas las direcciones posibles, es un caos completamente organizado. En este país que se caracteriza por el silencio, este es uno de los pocos lugares ruidosos, hay publicidad a todo volumen de los últimos discos, películas, y una carteles tan luminosos que hacen que aquí no parezca nunca de noche.


El cruce mola, aunque parece más espectacular en televisión. Un buen lugar desde el cual verlo desde arriba, es desde la 2ª planta del Starbucks que hay en una esquina.

El cruce desde el Starbucks



En este barrio se encuentra la “Love Hotel Hill”, una colina en la cual se concentran numerosos Love Hotels, aquí nos perdimos un poco y acabamos en una zona muy animada y llena de Izakaya, donde cenamos en un restaurante de ramen, unos deliciosos tonkotsu ramen (con caldo de hueso de cerdo), por solo 500¥ tenías una ración que podías rellenar de fideos sin pagar nada más.

El restaurante de ramen

Tonkotsu ramen, delicioso

Andando un poco más en la dirección equivocada, nos metimos en un bar español para que Lolo cenara algo, el sitio estaba currado, cartel de toros, una pata de jamón, y tapitas ricas. Nos tomamos unas cañas (Cruzcampo) y Lolo se pidió un pincho de tortilla. Le aportamos un poco más de autenticidad a el bar lleno de gente trajeada comiendo mejillones, jamón serrano y tortilla española. Hablamos con el dueño del bar, que había vivido en España, con lo que pudimos charlar en español con un japonés.

Una pata de jamón y el cartel de toros

Cañita y pincho de tortilla con tomate

Al final nos guió un hombre que tardó un buen rato en encontrarse en el mapa, y al que no le importó acompañarnos un tramo cargado con las bolsas de la compra, la amabilidad de la gente es increíble incluso en la gran ciudad. Cuando llegamos al Love Hotel Hill, que estaba a un paso del cruce de Shibuya, no nos impresionó tampoco más que los de Kabuchiko. Para que os deis cuenta de que estos hoteles no son una rareza, os doy un dato que a mi me impresionó, los love hotels mueven anualmente el doble de dinero que toda la industria del anime japonesa.

Love Hotel Hill

Nos volvimos para el ryokan en Ikebukuro, donde realizamos por última vez el clásico movimiento de enseñar el JR Pass a la salida, sniff, sniff. El resto de los días que estaríamos en Tokyo, tendríamos que pagar el transporte.

Último día de JR Pass

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