29 ago. 2008

DIA 6 (1/2): Castillo de Himeji

Nos despedimos de Kyoto, y nos dirigimos hacia Shikoku, la menor de las cuatro grandes islas de Japón. Pero antes, nos espera en el camino otra de las grandes atracciones turísticas de Japón, el castillo de Himeji (Himeji-jo). La ciudad de Himeji se encuentra a una hora de Kyoto, y es lo suficientemente grande como para que haga parada el shinkansen. Allí dejamos los macutos en las taquillas de la estación (hay taquillas en cualquier estación, y algunas lo suficientemente grandes como para dar cabida a nuestros tres macutos, por 600¥, maximo de 24h). Hacemos la reserva para el siguiente shinkansen, poniéndonos como margen 2h30m, que resultó suficiente. El castillo se encuentra a 15 minutos andando de la estación, ya desde lejos, su torre del homenaje aparece como una construcción majestuosa.

La Garza Nevada

Este castillo es el original que mejor se conserva en todo Japón (por todo el país hay múltiples reconstrucciones de castillos en hormigón), y posiblemente sea el más famoso. Se decía que la fortaleza era invencible, y posiblemente es una de las causas de que se haya conservado tan bien, pues nunca fue atacado. La entrada son 600¥, y lleva más de una hora recorrer la parte más interna de la fortaleza, la visita es bastante completa. El castillo es también conocido como “la garza nevada” por su color blanco y aspecto estilizado. La estrella es la torre del homenaje, a la que se puede subir, llegando planta a planta, hasta el punto más alto, con buenas vistas de toda la fortaleza y la ciudad. Himeji bien merece la pena una visita rápida, pues está muy cerca de Kyoto, más aún de Osaka y Kobe, y seguro que no defrauda.

Muchas tejas tienen grabados símbolos de los clanes que se hicieron cargo del casitillo

La torre del homenaje

Siguiendo nuestro camino, volvemos al shinkansen, y continuamos hasta Okayama, que es la puerta de entrada a Shikoku. Esta ciudad también tiene atracciones de interés, como el castillo negro de Okayama (una reconstrucción moderna), y uno de los jardines estilo Edo más importantes de Japón. Aunque paramos dos veces, y pasamos de largo una tercera, desechamos la visita ya que no fueron pocos los castillos que vimos, y veríamos otro jardín del estilo y en teoría superior, además de que el verano no es su mejor época. Esta vez teníamos 50 minutos hasta el siguiente tren, que aprovechamos para comer algo, que si no recuerdo mal fue un bol de katsu-don, cerdo frito sobre arroz, más una sopa miso que nos pusieron gratis, Pablo y yo nos repartimos la de Lolo, ya que este fue el lugar que eligió para coger los palillos por primera (y ultima vez), y enfrentarse a un bol de arroz (soso y sin nada). El influjo de Ronald McDonalds fue superior y esta situación no volvería a repetirse.

Primera y última vez que Lolo agarra unos palillos

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