27 ago. 2008

DIA 5 (2/2): El día de las bicis en Kyoto

Ya que teníamos las bicis, incluimos una visita a Arashiyama, al Oeste de la ciudad, y a unos 6 kilómetros de la estación de Kyoto. Llegado este punto, nos creíamos los amos de la circulación, sembrando el caos entre los peatones y coches, sobre todo Pablo, raro era que respetara algún semáforo, y no dejaba de tocar el timbre para alertar hasta los peatones que le venían de frente a él, según él, “los saludaba”. Un ratillo después llegamos a Arashiyama, yo no esperé que un lugar tan apartado estuviese tan repleto de turistas. Por casualidad paramos enfrente del templo Tenryu-ji, posiblemente el más importante de la zona, y el que veníamos a visitar. La entrada son 600¥, y dentro hay una serie de edificios, con amplios tatamis sobre los que descansar del calor que otro día más nos acompañaba. Los jardines del templo son extensos y tienen senderos que rodean el estanque.

Entrada pirncipal al Tenryu-ji, en Arashiyama

Jardines del Tenryu-ji

Vistas desde el tatami

El templo tiene dos entradas, nosotros salimos por la que da más al Norte, que deja a dos pasos del bosque de bambú de Arashiyama, otro lugar famoso y lleno de turistas, no merece la pena venirse hasta aquí solo por él, pero si ya has llegado a Arashiyama, merece una visita.

Bosque de bambú de Arashiyama

Esta zona es más interesante en otoño y primavera, ya que hay bastante vegetación, los templos son muy numerosos, y recorrimos poco el barrio, dimos unas vueltas con la bici, buscando donde comer pero sin éxito, a veces más tarde de las 2 resulta difícil y hay que recurrir a los de siempre. De vuelta hacia el centro de la ciudad encontramos un restaurante de okonomiyaki en el que un señor y su hija nos atendieron muy amablemente, aunque sin casi entendernos no tuvimos problemas para pedir unos yakisoba y okonomiyaki, eso si, acompañados de cosas aleatorias.

A toda velocidad hicimos el camino de vuelta todo en línea recta hasta llegar al Palacio Imperial de Kyoto. Para visitar el Palacio hace falta un permiso especial que dan en una oficina del interior del parque, pero solo entre semana y por la mañana, nosotros nos conformamos con verlo por fuera, y dar una vuelta por el enorme parque que lo rodea.

Palacio imperial

Ya se nos hacía tarde y teníamos que devolver las bicis antes de las 19:00, por lo que de nuevo a ritmo acelerado bajamos en linea recta hasta la estación, llegando sobre las 18:30.

Antes de dejar las bicis

Agotados otro día más, volvimos al alojamiento, donde medio embobados nos quedamos medio sopa. Ese mismo día nos enteramos por una llamada desde España de que se había producido un terremoto en el Norte de Japón, cerca de Fukushima, una réplica del terremoto de 7.2 grados de hacia un mes, el 14 de Julio de 2008. Nosotros ni nos hubiésemos enterado si no hubiese sido por las noticias desde España, la gente preocupada por un terremoto a 1000 kilómetros de donde estabamos, mientras que nosotros esperábamos que el “cosquilleo” de 5 grados se produjera bajo nuestros pies, que injusto es el mundo, no llegamos a vivir ningún terremoto durante el viaje. Si hay que vivirlo alguna vez en la vida, que mejor sitio que en el país más preparado del mundo. Solo nos quedaron fuerzas para salir a Pablo y a mi para cenar, ya bastante tarde, un bol de rico ramen cerca de la estación.

1 comentario:

Pablo dijo...

Jeje que difamador acusándome de caos circulatorio y peligro público.. no sabes apreciar cuando alguien se deja la piel por dar una chispa de vida a la ciudad xD

De todas formas me vengaré chivándome de vuestra sucia maniobra en Kotohira, más te vale aceptar el comentario!