26 ago. 2008

DIA 4 (2/3): Templos en Nara, Todai-ji y más

El Todai-ji es uno de los monumentos más espectaculares de Japón, la entrada cuesta 500¥, y tiene el edificio de madera más grande del mundo el Daibutsu-den (sala del Gran Buda). Como casi todas las construcciones japonesas son en madera, muchas han ardido en incontables ocasiones, por lo que el edificio solo es 2/3 de lo que fue un día, pero sigue impresionando. Dentro se hay un buda enorme de 16 metros, también una de las figuras de bronce más grandes del mundo. En la parte trasera del edificio hay una columna de madera con un agujero a nivel de suelo, supuestamente representativo de lo que mide el orificio de la nariz del Buda, y por el cual si consigues pasar, tendrás la iluminación asegurada, aunque solo vimos a niños intentándolo y todos debían ser iluminados.

El impresionante Daibutsu-den del Todai-ji

Buda Vairocana de bronce, 17m

Tras el Todai-ji, seguimos nuestro camino pasando por el campanario Shoro, y subimos al Nigatsu-do, desde donde hay unas buenas vistas de Nara-koen.

Vistas desde el Nigatsu-do

Seguimos el paseo entre ciervos hasta llegar al santuario Kasuga-taisha, de un color rojo-anaranjado, característico de los santuarios shinto, y se puede ver bastante bien sin pagar (que da acceso a una sala del tesoro). Alrededor del santuario encontramos a multitud de niños, dibujando en un lienzo lo que tuviesen delante, algunos padres también se habían unido y no parecía que se les diera mal.

Kasuga-taisha

Un poco más adelante encontramos otro santuario, el Wakamiya-jinga, que parecía estar consagrado a los enamorados, pues en vez de las típicas tablillas rectangulares en las que uno escribe sus deseos para luego colgarlas, las de este santuario tenían forma de corazón. Desde aquí volvimos para completar el círculo al principio del parque, donde se encuentra el Kofuku-ji, que tiene la segunda pagoda más alta de Japón.

Pagoda del Kofuku-ji

Antes de volver a la estación de tren, nos dimos un paseo por Naramachi, un barrio muy cerca, aunque no tiene nada de especial, y como no llegamos a la hora de comer (hasta las 2 de la tarde), todos los sitios estaban cerrados, aunque cerca de las estaciones siempre hay locales de “fast-food” japonesa, donde probamos el gyudon, un plato muy sencillo en el que están especializados muchas cadenas, que consiste en un cuenco de arroz con ternera por encima. Estos sitios son muy baratos y suelen tener té verde con hielos en jarras, aunque también te sirven agua si no te hace mucha ilusión el té verde, allí lo toman sin azúcar, y lo tienes hasta en máquinas de refrescos, yo me fui acostumbrando poco a poco y cada vez me gustaba más.

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