26 ago. 2008

DIA 4 (1/3): Ciervos en Nara

Nos toca visita a Nara, primera capital “estable” de Japón, hasta entonces cada vez que moría un emperador, se trasladaba a un nuevo lugar. Solo duró 74 años (710-784), hasta que fue trasladada a Kyoto, que seria la capital oficial durante un milenio, aunque no siempre el centro político del país. La época en la que Nara fue capital, coincidió con la entrada del budismo en Japón, lo que hizo que se construyeran imponentes templos y que más adelante fueran respetados por las guerras al ceder la capitalidad.

Nara está a unos escasos 30 kilómetros de Kyoto, muy cerca también de Osaka. Hay trenes de la compañía Kintetsu que tardan 30-40 minutos desde Kyoto y que te dejan a un paso del parque de Nara (Nara-koen). Los de JR tardan un pelín más y son menos frecuentes, pero aún así no vas a esperar más de 30 minutos si tienes mala suerte. La estación de JR está a 15-20 minutos andando de Nara-koen, esta es la opción para los que lleven JR Pass.

Bambis amigables

No cabrear a los ciervos

Nada más entrar al Nara-koen, se empiezan a ver a los peculiares animales que dan más encanto aún a la ciudad, los ciervos, que según la tradición shintoista son los mensajeros de los dioses. Vemos a tres ciervos nada más entrar, nos emocionamos y vamos a hacerles fotos, luego serían miles (casi sin exagerar, ¡están por todos lados y en cantidad!) Hay puestecillos en los que venden galletas para ciervos (shika sembei), por 120¥ puedes alimentarles tu mismo, aunque pobre de ti como tengas a un ciervo grande cerca. Parecen bastante educados, no se comen la comida de los puestos, pasan de ti y no se asustan… pero en el momento que tienes unas shika sembei se vuelven como locos y te las quitan de las manos. A mi me tocó lidiar con un bicho que tenía unos cuernos más grandes que él, y claro, se llevo casi todas mis galletas, y luego quería sacarme la cartera para comprarse más. (No es broma, cuidadín con el pasaporte y el JR Pass, se han dado casos en los que los ciervos se los han comido).

Lolo dando de comer galletas a los ciervos

El de los cuernos se comió casi todas las galletas

Dentro del Nara Koen, seguimos básicamente la ruta que recomendaba la Lonely Planet, que hace un círculo pasando por todos los lugares de interés. La primera visita es el Todai-ji, aunque antes de entrar nos hicieron una foto con la puerta Nandaimon al fondo, foto fatídica, pues acabó con la cámara de Pablo en el suelo, el objetivo quedó doblado y la cámara para el arrastre. Seguimos la visita aunque ya solo con mi cámara de fotos a la que mimaría hasta el final. La puerta Nandaimon es del estilo de otras puertas de acceso a templos budistas, con dos estatuas de los guardianes Nio del templo, Agyo y Ungyo tallados en madera, solo que estos son inmensos y bastante impresionantes. Agyo siempre tiene la boca abierta, con el sonido “a”, y Ungyo tiene la boca cerrada con el sonido “n”, La “a” es la primera letra del alfabeto sánscrito y el japonés y simboliza el nacimiento, y la “n” es la última en ambos alfabetos, simbolizando la muerte. Combinadas significan el todo, algo así como el alfa y omega de los crucifijos.

La puerta Nandaimon, la foto que acabó con la cámara de Pablo

Uno de los guardianes Nio, Agyo.

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