Solo con dos días por delante, y habiendo dormido menos de 4 horas (ya habría tiempo de dormir en España), nos levantamos para otro duro día recorriendo Tokyo.
A tiro de piedra de Asakusa, donde nos alojamos, se encuentra el parque de Ueno, y de camino pasamos delante del edificio Niimi, que marca la entrada a Kapabashi-dori (Kitchen Town). En esta calle se encuentran buena parte de los proovedores para los restaurantes de Tokyo, que venden desde vajillas a cubiertos occidentales, además de las curiosas réplicas de plástico que exponen buena parte de los restaurantes de la ciudad. El edificio Niimi es inconfundible, está coronado por un busto de 12 metros de un chef occidental, y al parecer hay otros edificios Niimi por la zona decorado con tazas enormes u otra parafernalia gigante. Si te das una vuelta quizás encuentres algo curioso.
Edificio Niimi
Tras pasar la estación de Ueno entramos en el parque. Además de ser uno de los lugares preferidos por los locales para pasear y escabullirse de la jungla de coches y edificios, este céntrico y espacioso parque tiene la mayor concentración de museos importantes de Japón. Nosotros lo encontramos bastante abarrotado en pleno verano, y al parecer en epoca de hanami es un hervidero de gente que viene a contemplar los cerezos en flor.
No nos pareció tan bonito como esperábamos, abundan los artistas callejeros con sus espectáculos, pero como tampoco entendíamos sus chistes pasamos de largo, y ya que estábamos aquí, entramos a dar una vuelta por el museo más importante de Japón, el Museo Nacional de Tokyo.
Edificio Honkan del museo
Este museo es el más grande y más antiguo del país, tiene varios edificios, siendo el Honkan (Galería japonesa) el más importante. Fue únicamente esta parte la que visitamos. Contiene una colección de objetos japoneses que van desde la prehistoria, hasta finales del siglo XIX: cerámicas, esculturas, espadas...
En fin, la visita al museo es interesante y la entrada no es cara (hay descuento para estudiantes), pero para nosotros también podía haber sido prescindible. Dimos un paseo por el parque, y nos acercamos a ver otro de los puntos de interés y mencionado en todas las guias, la estatua de Saigo Takamori. Esta estatua está muy cerca de la entrada Sur del parque, el punto más próximo a Akihabara, y quizás es famosa por lo poco convencional que resulta la estatua de un samurai algo rellenito paseando a su perro.
La lonja de de Tsukiji es la más grande del mundo (la segunda es la lonja de Mercamadrid), en realidad no está preparada como atracción turistica, aunque se ha convertido en uno de los rincones de Tokyo que más turistas extranjeros atraen, y donde son bienvendos siempre que no entorpezcan el frenético trabajo de los carritos motorizados, y no usen flash en sus fotos.
Plena actividad a las 5:30 de la mañana
La actividad en la lonja empieza desde antes de las 5 de la mañana (abre a las 3:00 todos los días excepto Domingos), es recomendable darse el madrugón o empalmar con la noche anterior (como hicimos nosotros) pues aunque puede tener actividad durante bastantes horas, si llegas tarde muchos puestos estarán sin existencias y no podrás asistir a la subasta de atunes (solo abierta a los turistas entre las 5 y las 6:15 de la mañana).
Anguilas
"Peceras" de poliespan con peces vivos
Yo disfrute bastante de la visita, uno puede pasar varias horas entretenido recorriendo cada rincón, haciendo fotos y al final darse un buen desayuno a base del pescado más fresco que posiblemente pruebe en su vida. El volumen de pescado que se mueve diariamente es espectacular, unas 2300 toneladas, que suponen unos 17 millones de dólares en ventas cada día.
Pescadero con un trozo de atún rojo y espada en mano
Cuando llegues a la lonja (a un paso del metro de Tsukiji-shijo, de la linea Oedo de metro), lo primero que sugiero es atravesarla hasta el final, donde tiene lugar la subasta de atunes. Los atunes rojos son la estrella de este mercado, alrededor de 2500 atunes, muchos de ellos de cientos de kilos de peso, pasan por esta lonja cada día. La mayoría son pescados en aguas japonesas, que vienen ultracongelados en las bodegas de los barcos, pero alrededor de 500 son importados al día desde todos los lugares del mundo, siendo España es uno de los principales proovedores. Los atunes que viajan desde España lo hacen refrigerados en grandes cajas cubiertos con nieve carbónica.
Atún fresco
La subasta de los atunes es un jaleo incomprensible de gente gritando, tocando cascabeles, cantando o que se yo... seguramente no difieran mucho a las subastas que se producen en las lonjas españolas, pero la de aquí es curiosa por los gigantes especímenes a subasta, y los precios que pueden alcanzar. El record lo tiene un atún de 202 kilos vendido en el año 2001, que alcanzó la cifra de 130.600 euros (647€ por kilo), no está mal comparado con los 22€ que costaba el kilo de atún rojo el otro día en el mercado de enfrente de mi casa, en Madrid.
Loca subasta de atunes
Son examinados minuciosamente con linternas
De atunes de estas dimensiones se pueden obtener alrededor de 6000 raciones de sashimi o sushi, así que para que salgan las cuentas, solo la materia prima de cada ración que preparó el comprador del atún record, costo unos 20€, y el precio para el comensal debió de ser algo desorbitado. En un sushi-bar normal y corriente, un solo bocado de o-toro de un atún corriente (la parte más grasa, escasa y cara del atún) no baja de 800¥ (unos 5€).
Multitudinaria subasta
Muestras de los atunes a subasta
Los puestos del mercado venden todo tipo de material vivo, semi vivo o ya troceado. Todo tiene cabida aquí: anguilas desangrándose, pulpos amontonados, cualquier pez imaginable... Los grandes atunes son cortados con sierras mecánicas en el caso de estar congelados, o con unas grandes espadas de más de un metro llamadas Oroshi-hocho para los atunes frescos. Los profesionales que trocean estas piezas están muy bien pagados.
Cortando atunes frescos
Todo un arte
Distribuyendo los atunes subastados
Como colofón a la visita no puedes irte sin darte un festín a base de pescado crudo fresquísimo y delicioso. Hay una serie de locales situados al principio del mercado, que es posible que se encuentren bastante abarrotados y que tengas que hacer algo de cola, pero trabajan a gran velocidad. Pagando entre 1000-2000¥ tendrás la posibilidad de probar delicias fresquísimas que en otro lugar tendrian un precio desorbitado. Por solo 1000¥ me zampé 6 piezas de sashimi bien grandes (3 de salmon y 3 de atún rojo), acompañado con un bol de arroz y sopa miso. Desde que lo probase por primera vez, el sashimi de atún rojo siempre me ha parecido uno de los bocados más deliciosos que existen, y en esta ocasión supo a gloria a las 6:30 de la mañana. Trás esto, me dirijo al metro, a donde llega el olor del pescado que arrastran los compradores y visitantes, y llego al hostal de Asakusa a las 7:30, donde al fin puedo descansar.
Precios de un sushi-bar de Tsujiki (pincha para ampliar)
Sushi-bar de Tsujiki
Por último, una mala noticia para los que aún no han visitado el mercado. En 2012 está planeado que se traslade a otro lugar, quizás a modernas naves industriales en las que posiblemente no quede nada del atractivo turístico. Aunque el mercado de Tsujiki es patrimonio de Japón, no es muy visitado por japoneses, la mayoría de los curiosos son turistas extranjeros. Se planea que estos terrenos queden para instalaciones olímpicas si Tokyo es elegida como organizadora de los JJ.OO. de 2016.
Muy cerca de Roppongi se encuentra la Tokyo Tower, uno de los símbolos de la ciudad y su estructura más alta. Es imposible que no te recuerde a la Torre Eiffel, se puede decir que es una copia, bastante más fea (pintada de blanco y rojo, por regulaciones de aviación) , pero eso sí, 6 metros más alta, lo que la convierte en la estructura metálica más alta del mundo, con 332 metros. Se puede subir, las vistas deben de ser impresionantes, pues no está rodeada de edificios altos (que es lo que pasa desde los miradores de Shinjuku), pero no es gratis, subir puede costar alrededor de 1000¥.
La Tokyo Tower
Nos hicimos las fotos, cenamos unso noodles en un combini, con una cervecilla, y empezamos a pimplar sake añejo. Yo nunca había probado el sake hasta entonces, y la verdad es que este no me gustó nada, el sake añejo tiene un color amarillento, y más de 20º de alcohol, bastante fuertecillo, pero entre Lolo y yo nos la acabamos. El sake normal, está mucho más suave (aunque tiene más de 15º) y más rico a mi gusto.
Sake!
Roppongi un viernes por la noche era un maremagnum de gente, y de relaciones de discotecas que intentaban captarnos a cada paso, y no solo de discotecas, nos ofrecian ir a bares de striptease, donde según palabras del relaciones podriamos "morder, y dar cachetes".
Roppongi
Al final nos metimos en el Gas Panic, un local bastante famoso de Roppongi, aquí las copas son bastante baratas, aunque casi parece que no llevan alcohol y un whisky con coca-cola sabe a todo menos a eso. La cosa es que en este bar, DEBES beber todo el rato, como dice un cartel.
Gaspanic club
La gente baila en la barra
La máxima del Gas Panic
Es más, empleados del local se pasean de vez en cuando con una linterna y una libreta, tomandote nota o largándote si no estás empinando el codo. En este local se reunen gaijins de todas las edades y gente autóctona, es un local bastante animado, y si no te importa estár con una bebida en la mano todo el rato, yo lo recomendaría.
Gente guay en Roppongi
Sobre la 1 de la mañana salimos en busca de una discoteca, pero tras casi una hora dando vueltas por la calle, bajo los efectos del sake y el pseudo-whisky del gas panic, acabé perdiendo a Pablo y Lolo (que más tarde encontrarian una discoteca, en la que había un ping pong y todo). Yo volví al Gas Panic y ya a altas hora me encaminé a la Lonja de Tsujiki, la mañana del Sábado iba a ser nuestra oportunidad de ver la lonja en acción (el Domingo cierra y el Lunes nos vamos), y como se ve desde las 5 de la mañana, verla de empalme iba a ser la mejor opción. Habiamos quedado en eso, Pablo y Lolo también fueron por allí, y no nos cruzaríamos por lo inmenso que es aquello.
Odaiba es una isla artificial en la bahia de Tokyo, construida en un principio por los Tokugawa como fortaleza defensiva en el siglo XIX, aunque verdaderamente fue desarrollada desde los años 80 como un nuevo barrio futurista de Tokyo, aunque ha quedado como un area comercial y de ocio. Para acceder a la isla hay que cruzar el "Rainbow Bridge", un puente colgante bastante espectacular, por el que pasa el tráfico, una línea de ferrocarril que funciona automáticamente, sin conductor alguno (Linea Yurikamome) e incluso es posible cruzarlo a pie. Nosotros entramos por la linea Yurikamome, operada por otra compañia diferente a las que operan el metro. Esta linea se coge desde la estación de Shimbashi o Shiodome.
Rainbow Bridge desde la linea Yurikamome
En primer lugar visitamos la parte mas alejada de Tokyo, aquí vimos un centro de Toyota abierto al público "Toyota Mega Web", dónde exponen los últimos modelos de coches, puedes montar en ellos, e incluso hay atracciones gratuitas, como pilotar un simulador de F1, hacer un circuito en un coche inteligente que se conduce solo, y alguna cosilla más, siempre que esperes la cola. Nos dimos una vuelta, pero no tuvimos la paciencia de esperar para ninguna atracción.
Dentro de un Lexux en el Toyota Mega Web
Alrededor hay multitud de salas con juegos recreativos, y centros comerciales. Entramos en uno llamado Venus Fort, una auténtica horterada que es curioso visitar, es un centro comercial decorado como si fuese Italia: calles, fuentes, esculturas, e incluso un techo con nubes pintadas.
"Calles italianas" en Venus Fort
Dentro del centro comercial
Al otro lado de la isla, hay más centros comerciales, uno de ellos tiene un parque de atracciones de SEGA (Joypolis) En su web hay una lista de las atracciones, aunque muchas de ellas están solo en japonés. La entrada con acceso a todas las atracciones es algo carilla, 3,500¥, por lo que pasamos de largo y seguimos dando vueltas por los centros comerciales de la zona.
Nos metimos en una tienda de anime y manga, no pude resistirme a ponerme la mascara Hollow de Ichigo, empuñar a Zangetsu, y gritar un ¡Bankai! Un dependiente de la tienda nos vió y se descojonó... y nos dijo amablemente "enjoy, enyoy...".
Naruto, Lolo, Luffy, Alberto e Ichigo
¡Bankai!
En la isla de Odaiba también se encuentra la sede de Fuji TV, en un edificio bastante llamativo, y muy cerca hay una estatua de la libertad tamaño mini, situada de tal forma que parece que parece que estes viendo Nueva York, con el puente de Brooklyn y los rascacielos al fondo (aunque sobresaliendo sobre ellos la Tokyo Tower)
¿New York o Tokyo?
Sede de Fuji TV
La puesta de sol desde Odaiba es bastante espectacular, el efecto del sol reflejado en la bahia de Tokyo, y ocultandose tras los rascacielos es digno de ver. Mucha gente se reune aquí para contemplarla, parejas, familias, fotógrafos... además hay actuaciones de grupos callejeros que amenizan la espera. Si visitas Odaiba, yo recomiendo hacerlo para pasar las últimas horas en la parte de la isla que da a la bahía de Tokyo y ver la puesta de sol.
Puesta de sol desde Odaiba
No somos los únicos cautivados por la belleza de la escena
Odaiba tiene hasta una playa artificial
Artistas callejeros amenizan el atardecer
Únicamente nos quedan dos atardeceres en Japón
Los tres gaijins
Tras esto, volvimos con la linea Yurikamome y el metro hasta Asakusa, para cambiarnos y encaminarnos a Roppongi, un viernes por la noche.
Ya en Ryogoku, nos dirigimos al estadio de sumo (Ryogoku Kokugikan). Este estadio es el más importante de Japón, de las 6 grandes competiciones anuales, 3 se celebran aquí. Los torneos se celebran los meses impares, y duran dos semanas: Enero, Mayo y Septiembre (Tokyo), Marzo (Osaka), Julio (Nagoya) y Noviembre (Fukuoka). Como hay combates durante todo el día, no es difícil conseguir entradas, sobre todo para los combates mañaneros. Al final del día se programan los combates estrella de la jornada.
El estadio Ryogoku Kokugikan
A primeros de Agosto, aquí no hay absolutamente nada, en el estadio hay un pequeño museo gratuito de una sola sala, y la verdad que la visita hubiese sido una completa pérdida de tiempo salvo por dos cosillas que hicieron que no nos arrepintiésemos de venir hasta aquí.
Al fondo de la sala-museo, una puerta con un cartel rojo y algo escrito (suponemos que diría "no pasar") nos invitaba a todo lo contrario. Pablo y yo nos aventuramos y nos encontramos dentro de las instalaciones del estadio, subimos unas escaleras, sorteando al personal de limpieza, con sutiles habilidades ninja (silenciosos y mortales), en un momento nos encontramos en las gradas del estadio, con vistas al círculo de arena donde pelean los luchadores de sumo, con todo iluminado.
El estadio por dentro
Infiltrados
Tras sacar unas fotos nos volvimos por el mismo camino sin que nadie nos viera, y recogimos a Lolo que aún andaba por el museo. Solo por esto ya había merecido la pena la visita al estadio, y además a la salida nos encontramos a un luchador de sumo, con el que nos hicimos una foto (este debe de ser de los más pequeños).
Un luchador de sumo algo flaco
No uno, sino dos luchadores, la estructura con tejado verde es el estadio
Todo el atractivo turístico del barrio de Ryogoku se encuentra alrededor del Sumo, hay una avenida decorada con estatuillas de luchadores de sumo, y multiples escuelas de sumo (beya), reconocimos alguna por tener una gran mano encima de la puerta.
Estatuillas y huellas de manos de luchadores, el paseo de la fama del sumo
Leimos en nuestra guía que los luchadores de sumo se alimentan a base de un cocido hipercalórico llamado chanko nabe, y que en el barrio hay diveros locales en los que se puede probar. Preguntamos en varios sitios, y un amable señor nos indicó todos en donde podíamos probar, aunque nos comentó que generalmente solo lo preparan por las noches, y que a esta hora nos iba a ser complicado. En todos los sitios nos dijeron que no, salvo en uno, que debieron de entendernos mal y acabamos comiendo shabu-shabu (aunque no el de ternera), mereció la pena porque nos metieron en un cuartito individual, y nos trajeron un calderillo por donde ibamos pasando las verduras y la carne, no es lo más delicioso que probamos, pero no estaba mal y nos salio muy barato, unos 1000¥ entre Pablo y yo.
Shabu-shabu de pobres: un poco de carne, tofu, verduras, y algo de udon
Los ingredientes se sumergen en el bol hirviendo con un caldo
Asakusa quizás sea el barrio de Tokyo donde hay mejores oportunidades para alojarse por precios tirados, y sin irse al quinto pino. Hay que tener en cuenta que muchos de estos sitios están al completo con más un mes de antelación. Nosotros no pudimos pasar las 5 noches seguidas en Asakusa, pues solo había espacio disponible por 3 noches, y eso que reservamos casi dos meses antes de llegar. De todas formas, tener 2 alojamientos no fue tan grave.
Para movernos de Ikebukuro a Asakusa no nos quedaba otra que hacer 2 transbordos, haciendo lo que debe evitarse al moverse en metro por Tokyo, cambiar de compañía. Al final acabamos pagando 3 viajes. En uno de estos “transbordos” que había que hacer saliendo a calle en Korakuen, vimos un ¡centro comercial con una montaña rusa encima! El centro comercial se llama LaQua, y la atracción parece bastante buena.
Montaña rusa en Korakuen
En Asakusa tenemos alojamiento para las 3 noches siguientes en Khaosan Guest House, está bastante bien situado, con 2 estaciones de metro muy cerca, y cerquita del Senso-ji. Nos tocó una habitación con vistas al río Sumida, y además este sitio tiene cocina, una sala de estar con tele y DVD, y 3 ordenadores con conexión a Internet gratis para los huéspedes, un auténtico chollazo para ser el alojamiento más barato de todo el viaje, por alrededor de 12€ la noche teníamos cama en una habitación para 4 (nos tocó compartirla con otro viajero).
Con todo el día por delante salimos con dirección a Ryogoku, el barrio del sumo, que se encuentra a un paseo a pie de Asakusa. Nos acercamos a la sede de cervezas Asahi, muy cerca de nuestro alojamiento, y que tiene su oficinas en un curioso edificio con forma de cerveza espumosa.
El Sumida-gawa, a la izquierda estaba nuestro alojamiento, enfrente la sede de Cervezas Asahi
Edificio de cervezas Asahi
En nuestro paseo a Ryogoku no dejamos de ver cosas curiosas, como una pared empapelada con los candidatos a la alcaldía de Tokyo, entre ellos un hombre corriendo y un perro.
El barrio de Ikebukuro, donde estamos alojados estas dos primeras noches, no es de los más turísticos de Tokyo, aunque como casi cualquier lugar de la ciudad, si tiene algún que otro atractivo. Es un barrio que puede considerarse como el hermano pequeño de Shinjuku, neones, edificios altos y mucha gente, pero nada tan a lo grande como en Shinjuku. Al lado de la estación se encuentran dos de los centros comerciales más grandes del país Seibu y Tobu, que durante años fueron los más grandes del mundo.
Sunshine City
Nosotros nos dirigimos a Sunshine City, un complejo de varios edificios que funciona como una ciudad en si misma, es centro comercial, lugar de residencia, cuenta con oficinas y opciones culturales y de ocio. Tenían montado un espacio especial dedicado a Naruto, y otro para Ultraman. A la hora que llegamos nosotros solo seguian abiertos restaurantes y cines, y los vecinos tenían montada una fiestecilla con bailes, puestos de comida y juegos para los niños.
Ultramen
Fiesta en Sunshine City
Otra de las cosas que nos quedaba por probar, era el pachinko. A lo largo de nuestro viaje, comprobamos como en cualquier rincón del país hay salones de este juego, abarrotados de gente a todas horas, habíamos entrado varias veces, pero sin atrevernos a probarlo pues el ruido ensordecedor de las máquinas y tal cantidad de gente con bandejas de bolitas amontonadas a su espalda, nos echaban un poco para atrás. Esta vez nos decidimos, la mecanica del juego es muy sencilla, se juega con un billete de 1000¥, con el que obtienes 250 bolas de metal (cada bola vale 4¥). Con una rueda se va accionando la caida de las bolas, puedes regular que caigan más deprisa o despacio, y el objetivo es que las bolas se meta por la zona central.
Una máquina de pachinko
Cada vez que una bola se mete por el centro, ganas más bolas, y lo que es más importante, y se accionan una tirada del estilo de las tragaperras, en la que si consigues alinear 3 figuras iguales puedes acceder a una ronda de bonus, que es donde realmente se consiguen los grandes premios. Las bolas luego se canjean por tickets de premios, y estos tickets se pueden canjear por dinero. Nosotros perdimos los 1000¥ en un abrir y cerrar de ojos, y no le encontramos ninguna gracia al juego, parece increíble como algo así puede enganchar tanto a la gente.
Anuncio gigante en ikebukuro
Tras el pachinko dimos una vuelta por el barrio, y nos metímos a cenar a un local en el que no había donde sentarse, en estos sitios se come de pie sobre una barra, por un precio irrisorio. Nos metimos una cena a base de ramen, arroz y pollo por unos 700¥.
Ya en el ryokan nos quedamos viendo la tele, y tuvimos la suerte de pillar un programa en el que daban lecciones de español a japoneses, tronchante. Los concursantes tenían que intentar convencer a un español, que hacía de pasajero de un tren, de que se bajara en Valencia con ellos.
Tras la visita de los jardines del Palacio Imperial nos habíamos acercado a uno de los puntos clave del viaje, la visita a uno de los barrios más especiales de este mundo, un lugar que cualquier friki, otaku, geek debe recorrer por lo menos una vez en la vida.,el archiconocido Akihabara, también llamado "Electric Town". Ya habíamos visitado su hermano menor, el Nipponbashi (Den-Den Town) el barrio electrónico de Osaka, que se extiende a lo largo de una calle, y con el que flipamos bastante.
Akihabara
Para recorrer el Electric Town de Tokyo, si te molan estas cosas como a nosotros, no tendrás suficiente con medio día. Cuando nos dimos cuenta ya casi había anochecido. En este barrio puedes encontrar algunos de los locales más extravagantes del planeta, desde el antro donde Kirai se compro una Nikon D90 (del que habla en este post), a cafés donde te sirven chicas vestidas como sirvientas (a las cuales vimos concentradas a la salida de la estación JR Akihabara). Entre la gente que ronda por el barrio te puedes encontrar a los mejores jugadores de recreativas del mundo, gente vestida con el traje de Goku, jugadores compulsivos de máquinas de ganchos... en definitiva, posiblemente la mayor concentración del mundo de gente rara y molona, gente que es capaz hasta de organizar una manifestación por la emancipación del barrio.
A la salida de la estación JR, por donde rondaban las chicas vestidas de sirvientas
Tal concentración de cosas que llamaban nuestra atención, no sabíamos por donde empezar. Nos metimos a unas recreativas y flipamos con la gente jugando a juegos de navecitas del estilo de los de antaño, gente y más gente disparando y esquivando cientos de bolitas que llenaban las pantallas. Subíamos a otra planta y eran los juegos de lucha los que tomaban el protagonismo, donde la gente competía unos contra otros (sentándose en la máquina de enfrente) a juegos que iban desde el Street Fighter II de hace años, u otros con pinta de más antiguos, al los más modernos, como el SF4. En otra planta tenían una sala entera en la que jugaban a un shooter con mechas, cada piloto se introducía en una cápsula con complejos controles. La variedad de juegos es increible, también nos llamaron mucho la atención unos que se jugaban con cartas que los jugadores iban situando sobre una mesa, se podía jugar así al fútbol, juegos de estrategia...
Time crisis 4
Nosotros nos quedamos con el Time Crisis 4, este no nos lo sabíamos de memoria como el 2, y no pasamos de la primera fase. Además llegamos a una planta llena de cabinas de Purikura, otra de las cosas que teníamos pendiente. Aunque únicamente veiamos a chicas rondando las máquinas (incluso tenían una zona exclusiva para ellas), las máquinas eran de color rosa pastel, decoradas con corazoncitos, no nos echamos para atras. Por 400¥ te puedes hacer 6 fotos sobre un fondo de color verde, de las que podrás elegir hasta 4, en la primera fase se puede elegir un poco la temática de la foto, el marco, etc. Pero cuando has escogido las 4 definitivas, tienes unos 2 minutos para retocarlas con estrellas, corazones, letras, y todo tipo de efectos. La verdad es que nos parecio increiblemente divertido, aunque solo pudimos escoger 3 fotos, este es el resultado:
Purikura! (del inglés Print club -> purinto kurabu -> Purikura)
Aquí retocabamos las fotos que nos habíamos hecho al otro lado de la máquina
Tras el Purikura nos adentramos a explorar más tiendas, encontramos cosas rarísimas, quizás te cueste encontrar una figura normal de Bart Simpson, pero tendrás a Bart Simpson mosca, Cletus y el Sr. Burns vampiro. Plantas enteras dedicadas a Gundam, o a monstruos que en algún momeno atemorizron Tokyo. Nos compramos algún llaverito molón de recuerdo, es dificil decidirse si quieres comprar algo ante tanta cosa rara que te llama la atención, si quieres un godzilla de un metro o un busto de Greedo, este es tu sitio. Hasta nos encontramos con una figura de Zidane metiendo el gol de la novena.
Godzilla & Co.
Al igual que en el Den-Den Town, aquí casi todas las tiendas tienen su sección porno, muchas se dedican únicamente a vender DVDs, pero hay otras que venden aparatos y accesorios de todo tipo, ideados por las mentes más perversas del Japón.
Porno por doquier
Entramos a una, que curiosamente se llama Don Quijote y que forma parte de una popular cadena de tiendas, a las que los japoneses se refieren como Donki. En Akihabara tienen todo un edificio, con alrededor de 8 plantas si no me falla la memoria, al menos este Donki parecía tener todo lo indispensable para vivir, desde tienda de alimentación, ropa normal y cosplay, planta con recreativas, menaje del hogar... hasta tenían cafés y grababan un programa de televisión en la planta de arriba.
Máquinas de baile en el Donki
Al final se nos hizo tarde, algunas tiendas empezaron a echar el cierre, y nos volvimos a Ikebukuro ya de noche, volveríamos en otro momento a seguir flipando con Akihabara.
Desde Ikebukuro solo estamos a un paso de Shinjuku, por lo que aprovechamos para dar una vuelta por la zona Oeste del barrio, donde se encuentra la mayoría de rascacielos de Tokyo, entre ellos las Oficinas del Gobierno Metropolitano de Tokyo, desde dónde contemplamos uan panorámica nocturna hacía un par de días. Aparte de a este, se pueden subir a otros rascacielos de manera gratuíta, nosotros probamos con el NS-Shinjuku, un edificio hueco por dentro, en el que puedes subir hasta la planta 30 desde donde poder mirar a través de las ventanas por sus cuatro costados.
Vistas desde el Shinjuku-NS
De todas formas, las vistas son mucho peores que las del día pasado, y en un día medio nublado por el día las vistas tampoco merecen la pena, os recomendamos únicamente las nocturnas desde las Oficinas del Gobierno Metropolitano de Tokyo, además de que es el punto más alto de la ciudad después de la Torre de Tokyo.
Desde Shinjuku cogimos el metro para bajar en Ishigaya y ver el santuario Yasukuni, uno de los santuarios más polémicos de Japón, pues está dedicado a los cerca de 2 millones y medio de japoneses caidos en guerra desde 1867, entre los que se incluyen a muchos considerados criminales por las atrocidades cometidas en las invasiones de Corea y China. Aunque los el Emperador ha dejado de visitarlo, cada vez que acude un Primer Ministro, muchos países asíaticos protestan. Aún así, es popular entre los japoneses más nacionalistas, y no eran pocas personas las que lo visitaban un día de diario.
Yasukuni Shrine
Torii del santuario
El santuario tiene diversos torii de considerable tamaño, nosotros salimos atravesando varios que estaban alineados. Justo al lado se encuentra el parque Kitanomaru (Kitanomaru-koen), dentro de este parque está el Nippon Budokan, el estadio de artes marciales más importante del país, donde se llevan a cabo competiciones de kárate, kendo, judo y entre otras, aunque también sirve como gran sala de conciertos (aquí hicieron su debut en Japón los Beatles, además de ser uno de los lugares en el que se grabó el mítico “Live in Japan” de Deep Purple)
Jardines del Palacio Imperial
Al final del parque se encuentra una de las dos entradas a los jardines del Palacio Imperial, lugar del residencia del Emperador Akihito y su familia. El parque se encuentra abierto todos los dias excepto Lunes y Viernes, hasta las 3 de la tarde, a la entrada te darán una placa que no debes perder y que hay que entregar a la salida. La verdad es que estos jardines son mucho menos espectaculares que otros que hemos visto, pero si pasas por ahí, no pierdes nada por cruzarlos, ya que es gratis. Las visitas a la zona interior solo son posibles en dos fechas clave, 2 de Enero y el 23 de Diciembre.
Esto es casi lo más bonito de los jardines
El recinto del Palacio Imperial, al pie de los rascacielos de Tokyo
Llegamos a Ikebukuro a las 3 de la tarde pasadas, teníamos reservado alojamiento en el Kimi Ryokan, un moderno ryokan en pleno Tokyo, y a un precio bastante bueno, una habitación triple nos salió a 10.000¥ por noche. Los futones eran excelentes, nos dejaban yukatas, la habitación algo pequeña, lo justo para dormir y ya. El Kimi Ryokan tiene un ofuro (baño tradicional, aunque no llegaba a los pies del que tuvimos en Kotohira) y una sala con tele y cocina, en definitiva, el sitio está bien, aunque el personal no nos resultó demasiado agradable. Una de las "ventajas" de este alojamiento, es que solo se puede reservar por teléfono, y mientras que otros alojamientos económicos de la ciudad están prácticamente al completo con casi 2 meses de antelación, en este puedes conseguir una plaza si les llamas por teléfono (llamando a través de Skype, una llamada internacional a Tokyo de 5 minutos, me salió por unos 0,40€) Aquí tenéis su teléfono y situación.
Tras el Monte Fuji, y la tediosa vuelta a Tokyo estábamos realmente cansados, no habíamos dormido en toda la noche, pero no teníamos tiempo que perder, así que nos echamos dos horitas, y aprovechando nuestro último día de JR Pass, nos acercamos en la línea Yamanote a Shibuya. En Tokyo no puedes coger el metro con el JR Pass, pero si la línea circular Yamanote que es rápida y te acerca a muchos puntos de interés.
El perro Hachiko
Muchas estaciones en Tokyo son inmensas, es fácil perderse, en Shibuya nos dirigimos a la salida de Hachiko, donde se encuentra una famosa estatua que sirve como punto de reunión a los tokiotas. La estatua conmemora al fiel perro Hackiko , que acostumbraba a ir a esperar a su amo todos los días a esta estación, y que incluso tras la muerte de este, no dejó de ir a esperarle durante diez años.
En Shibuya se encuentra uno de los cruces más famosos del mundo, en el cual todos los semáforos para peatones se ponen en verde a la vez, y una marea de gente cubre la calzada atravesando la intersección en todas las direcciones posibles, es un caos completamente organizado. En este país que se caracteriza por el silencio, este es uno de los pocos lugares ruidosos, hay publicidad a todo volumen de los últimos discos, películas, y una carteles tan luminosos que hacen que aquí no parezca nunca de noche.
El cruce mola, aunque parece más espectacular en televisión. Un buen lugar desde el cual verlo desde arriba, es desde la 2ª planta del Starbucks que hay en una esquina.
El cruce desde el Starbucks
En este barrio se encuentra la “Love Hotel Hill”, una colina en la cual se concentran numerosos “Love Hotels”, aquí nos perdimos un poco y acabamos en una zona muy animada y llena de Izakaya, donde cenamos en un restaurante de ramen, unos deliciosos tonkotsu ramen (con caldo de hueso de cerdo), por solo 500¥ tenías una ración que podías rellenar de fideos sin pagar nada más.
El restaurante de ramen
Tonkotsu ramen, delicioso
Andando un poco más en la dirección equivocada, nos metimos en un bar español para que Lolo cenara algo, el sitio estaba currado, cartel de toros, una pata de jamón, y tapitas ricas. Nos tomamos unas cañas (Cruzcampo) y Lolo se pidió un pincho de tortilla. Le aportamos un poco más de autenticidad a el bar lleno de gente trajeada comiendo mejillones, jamón serrano y tortilla española. Hablamos con el dueño del bar, que había vivido en España, con lo que pudimos charlar en español con un japonés.
Una pata de jamón y el cartel de toros
Cañita y pincho de tortilla con tomate
Al final nos guió un hombre que tardó un buen rato en encontrarse en el mapa, y al que no le importó acompañarnos un tramo cargado con las bolsas de la compra, la amabilidad de la gente es increíble incluso en la gran ciudad. Cuando llegamos al Love Hotel Hill, que estaba a un paso del cruce de Shibuya, no nos impresionó tampoco más que los de Kabuchiko. Para que os deis cuenta de que estos hoteles no son una rareza, os doy un dato que a mi me impresionó, los love hotels mueven anualmente el doble de dinero que toda la industria del anime japonesa.
Love Hotel Hill
Nos volvimos para el ryokan en Ikebukuro, donde realizamos por última vez el clásico movimiento de enseñar el JR Pass a la salida, sniff, sniff. El resto de los días que estaríamos en Tokyo, tendríamos que pagar el transporte.
El Monte Fuji ha sido desde la antiguedad un lugar sagrado para el pueblo japonés. Además de ser la montaña más alta de Japón, su majestuosidad al elevarse como un cono perfecto en mitad de la isla de Honshu, hacen que sea una montaña increiblemente bella, considerada como la montaña perfecta. La ascensión tradicional solo es posible durante los meses de Julio y Agosto, en otras épocas, alcanzar la cima es cosa únicamente de expertos montañistas, y no es infrecuente que se produzcan muertes, ya que no es un típico pico de menos de 4000 metros, fuera de temporada, los vientos en la cima pueden ser tan fuertes como para llevarse a una persona volando.
Si no te atrae ascender, o bien no visitás Japón en verano, quizás puedas plantearte poder acercarte a contemplarlo, y a visitar sus alrededores, que también son lugares de gran belleza e interés. No obstante, hay que tener en cuenta que la mayor parte del tiempo, el Monte fuji se encuentra rodeado de nubes, y que es muy frecuente no poder verlo por esta razón. Con las condiciones apropiadas, se pude ver desde la línea del shinkansen, e incluso desde Tokyo.
Si lo que te interesa es el ascenso, te recomiendo esta web . Tendrás que elegir una de las 4 rutas de ascenso, puedes llegar en tren de JR con JapanRail Pass a Fujinomiya o a Gotemba, desde donde tienes buses (1.500-2000¥) a las quintas estaciones de las rutas Fujinomiya, Gotemba y Subashiri. Para la quinta estación de la ruta más popular, Kawaguchi-ko, se llega en tren con otra compañía, o en bus desde Tokyo (la opción de bus desde Tokyo es cara, pero quizás la más comoda). De todas formas, si quieres un ascenso más tranquilo, sin mareas humanas, es mejor evitar la ruta Kawaguchi-ko, incluso en un dia con mal tiempo vimos que iba hasta arriba. En la web que recomiendo hay una tabla que clasifica a las rutas, indica la dificultad, si sube mucha gente, número de refugios, o como accede a la 5ª estación.
Por nuestra experiencia, recomendamos, que para disfrutar de la ascensión, vayas lo más abrigado que puedas. Aunque sea pleno verano, y la temperatura y la humedad sean insoportables en la base, en la subida te esperan temperaturas que pueden bajar de los 0ºC. Los japoneses que suben lo hacen bien preparados, quizás parezca demasiado, pero cuanto más abrigado llegues a la cima, más disfrutaras de la experiencia, y lo pasarás menos mal por el frío. Tampoco vas a morir congelado, pero si puedes alquilar algo de equipación, yo lo recomendaría, posiblemente no vuelvas a subir al Monte Fuji, asi que merece la pena. Como dice un antiguo proverbio japonés: “quien sube al Monte Fuji una vez es un sabio, quien sube dos es un necio” La ascensión clásica es por la noche, para ver el amanecer entre 4-5 de la mañana. Si la haces por el día, no será tan auténtico, pero posiblemente no pases tanto frío.
Aunque tienes refugios a lo largo de toda la ascensión que te venden avituallamiento, los precios son abusivos, asi que recomendamos que te lleves provisiones porque posiblemente dediques medio dia entre subida y bajada, y algo de comer a mitad de camino se agradece. Lo mismo pasa con la bebida, por la noche quizás te sobre con 2 litros de agua (como a nosotros), pero por el día quizás se queden cortos. Te pueden advertir del "mal de altura", y verás a gente con mascarillas de oxígeno, una americana joven nos recomendó dias antes que llevaramos una, pero sinceramente, me parece una exageración, el aire es perfectamente respirable en la cima, y no tienes que preocuparte, pues la cantidad de gente que asciende hace que la seguridad sea extrema. Por último, no hace falta estar en forma para coronar el Monte Fuji en temporada, verás a abueletes que lo hacen. Insisto en que lo peor de la subida únicamente puede ser el frío.
Si solo quieres ver el Monte Fuji, puedes hacer una excursión a la zona de Hakone y los 5 lagos, nosotros no lo visitamos. A Hakone no llega JR, pero al parecer es un sitio típico para probar el onsen, y puede ser un lugar excelente para pasar una noche en ryokan. De nuevo insistir en que si quieres ver el Monte Fuji, quizás te decepciones al verlo cubierto de nubes, en algún blog de un español viviendo en Tokyo, leí una entrada sobre el "5º intento de ver el Monte Fuji desde Hakone". Aunque con un poco de suerte quizás seas agraciado con una de las panorámicas más bellas del país.
Tras el amanecer, descansamos aliviados, ya no tendríamos que segui mirando al horizonte mientras nos congelábamos. Nos metimos al refugio junto a mucha otra gente, y pedimos un bol de ramen calentito, nunca la resurrecccion fué tan barata, por solo 800¥ repusimos nuestras fuerzas.
4:54 Ramen en el refugio
5:05 La gente entrando en calor, Lolo sopa
Descansamos un ratillo allí, y cuando salimos el sol estaba ya a una altura considerable. Seguia haciendo frío, pero una vez allí, es obligado dar la vuelta completa al cráter, llegando al otro extremos, donde relmente está la cima del Fuji-san, con 3776 metros de altitud, 58 más alto que el Teide.
5:45 El sol ha salido hace una hora
Aunque el sol empezaba a calentar un pelín, el viento en la cima es bastante intenso, y solo nuestra voluntad nos hizó continuar. En un punto del cráter, también se encuentra la oficina de correos más alta de todo el país, que en esta época es una de las que más actividad tienen, muchos japoneses hacían cola para comprar unos sellos, y otros muchos se dedicaban a escribir tacos de postales a todos sus conocidos.
El crater del Fuji-san
6:05 La oficina de correos más alta de japón
6:28 Hacia el punto más alto del cráter
En la cima del Monte Fuji se encuentra una antigua estación de rádar, y un poste grabado indica que se ha llegado a la 10ª estación. Desde la cima veíamos básicamente nubes, pero de vez en cuando, algún claro nos permitía ver los bosques que rodean la montaña, aunque no pudimos ver los cinco lagos.
6:53 ¡A 3776 metros!
Una vez completado el círculo alrededor del cráter, comenzamos el descenso por la misma ruta que habíamos hecho para subir, la ruta Subashiri es la que tiene el descenso más rápido de todas, en 3 horas se llega a la 5ª estación. El camino es una serie de interminables cuestas de arena volcánica, no es la ruta más sencilla, es imposible no resbalarse unas cuantas veces al bajar, pero se cae sobre la arena. Se puede bajar corriendo, y casi es lo más facil para mantener el equilibrio. Yo leí en un foro que un amigo de alguien había completado el descenso por esta ruta en únicamente 45 minutos, corriendo sin parar, y quitándose las piedras más grandes a patadas.
7:00 Comenzamos a descender
Arena y más arena volcánica
Completamos el descenso con medio kilo de arena volcánica en cada deportiva, y tuvimos que esperar al bus que nos llevara de vuelta a Gotemba. Pablo aprovecho para tumbarse y entrar en estado zombie, ni a golpes conseguíamos despertarle.
10:45 Misma foto 14 horas después
Desde aquí la vuelta a Tokyo fue larga y tediosa, una hora en bus (1500¥), luego la linea Gotemba hasta Kozu, y desde allí un nuevo transbordo en la linea Yamanote para llegar a Ikebukuro. Hay autobuses directos desde Tokyo hasta alguna 5ª estación, sobre todo la de Kawaguchi-ko, son caros, pero quizás merezcan la pena si hay buenos horarios. La nuestra fue la opción más barata, pero tediosa.
El plano de los refugios de nuestra ruta, muy divertido
20:30 Nos equipamos en el refugio de la 5ª estación, un par de linternas a precio de oro, pero a las que deberíamos la vida más tarde, y Pablo se compra unos pantalones impermeables y aislantes, a los que posiblemente tambien deba la vida, porque sino hubiese ascendido en vaqueros cortos. La temperatura a 2.000 metros es muy agradable, en teoría la ascensión será de 5 horas, pero empezamos muy pronto por si llueve y tenemos que pasar algún tiempo dentro de un refugio.
21:31 Segundo refugio
21:31 Tras una hora caminando, llegamos al segundo refugio, a 2.400 metros, la primera hora ha pasado volando, y la temperatura sigue siendo aceptable. Nada más salir de este refugio, una espesísima niebla lo cubre todo. El camino está completamente a oscuras, sin linternas sería un suicidio intentar moverse. Es difícil ver algunos metros por delante, pero continuamos y pasamos el tercer refugio (2.700 metros) Nuestro ritmo es frenético, hemos adelantado a varios excursionistas que ascienden tranquilamente. Empezamos a preocuparnos, en menos de hora y media hemos ascendido más de una tercera parte, a este ritmo vamos a llegar muy pronto a la cima, y el frío empieza a notarse. Parece que hemos tenido suerte y no tenemos nada de lluvia, no se lo que hubiese pasado en caso contrario.
21:39 Una espesa niebla lo cubre todo
22:32 Un pequeño torii y un hito indican la 6ª estación
22:37 Ruta Subashiri, no nos hemos perdido en medio de la niebla
23:00 Aparece detrás de la niebla, el cuarto refugio, a 3.090 metros. Muchos viajeros pasan la noche en uno de estos refugios y prosiguen la ascensión a las 2 de la mañana, o a una hora prudente para llegar a la cima y no tener que esperar bajo un frío helador. Los precios son abusivos, en esta cuesta 6300¥ pasar unas horas. De repente, por unos minutos desapareció la niebla que cubría todo, y pudimos observar lo que teníamos por debajo y por encima, la estela de los refugios hacia la cima, y las estrellas, algo espectacular.
23:00 Aparece un refugio detras de la niebla
23:02 La nieba desaparece
23:15 Seguimos nuestro camino, esta parte de la subida es impresionante, la vista de todas las estrellas como pocas veces se puede hacer, con luna prácticamente nueva, y en una época de lujo, la noche del 29 de Julio ya está próxima al periodo de máxima actividad de las Perseidas, y fueron docenas las estrellas fugaces que vimos. Según ascendíamos la vegetación ya desaparecía por completo.
23:45 Llegamos al siguiente refugio, a 3.200 metros. El frío aquí ya empieza a ser importante, estamos a menos de 600 metros de la cima, hemos recorrido dos terceras partes del camino, vamos a llegar muy pronto a la cima. Decidimos parar y hacer tiempo, pero descansar a una temperatura entre 0-5ºC resultó ser una tortura. Ibamos con camiseta jersey y vaqueros. Lolo llevaba un chubasquero decente, Pablo y yo unas capas que utilizamos como iglús. Durante casi dos horas permaneceremos en un estado bastante lamentable, los excursionistas japoneses, bien equipados, se sorprendían de nuestras pintas al pasar por delante.
1:20 Trás casi dos horas de descanso en nuestros iglús
1:20 Salimos de nuestros iglús, en un estado catatónico, yo casi ni podía moverme. Necesité colarme 5 minutillos en el refugio donde dormía la gente para entrar en calor. Continuamos la ascensión, ahora vemos a mucha más gente por el camino, y según nos acercamos a la cima, los refugios van siendo más frecuentes. En el siguiente Pablo se pide unos Cup Noodles, a un precio siete veces superior del habitual en un combini, el tio que nos lo vende no nos deja tomarlos dentro del refugio, pero el minuto que pasamos dentro merece la pena.
2:18 Nos cruzamos con otro camino
2.18 Nuestro camino se cruza con el más abarrotado, el de Kawaguchi-ko, cantidades asombrosas de gente ascienden como hormigas hacia la cima. Seguimos este camino por unos metros, pero volvemos al nuestro original, mucho más tranquilo, aunque este último tramo es empinado y difícil, pisamos sobre arena volcánica y aquí cuesta más avanzar. De todas formas, en ningún momento nos quejamos de cansancio, sufrimos por el frío. Empezamos a seguir a los grupos de gente y dejar de adelantarlos como locos.
2:19 El camino de Kawaguchi-ko está hasta arriba de gente
3:00 Nos quedamos sin pilas en las linternas, no nos queda otra que ir a la vera del resto de excursionistas. Nos infiltramos en un grupo que tiene a todo tipo de gente, alguna algo mayor, y que para a descansar con frecuencia, ya estamos muy cerca de la cima, pero avanzamos poco a poco, y estamos prácticamente al borde de la congelación
3:20 No nos queda otra que seguir a la gente con linternas
3:54 Llegamos al borde del cráter, donde se encuentra el último refugio, y desde donde se ve el amanecer (algo que ellos llaman goraiko), la temperatura es de unos 0ºC, hay algo de viento y la gente empieza a amontonarse. Ya se ve claramente desde hace un rato por que lugar del horizonte va a salir el sol.
3:52 Primeras vistas desde arriba
4:11 Aún queda media hora para el Goraiko, y la gente abarrota el mirador
4:15 Desde aquí el panorama es impresionante, vemos las nubes como si estuvieramos en un avión, aquello es lo que atravesamos horas atrás cuando tuvimos más de una hora de niebla espesa. Maldecimos al astro rey que no se decide a salir, y seguimos pasando frío.
4:15 Estamos muy por encima de las nubes
4:39 En teoría amanece a esta hora, pero el Sol debe de haber salido por debajo de las nubes, yo no puedo aguantarme y me doy una última vuelta por el refugio antes de volver y ver la salida del sol definitiva, puedo asegurar que no he pasado más frio en mi vida.
4:43 Primera puntita de Sol
4:43 ¡Ya está aquí! Se hizo esperar, sale rápidamente y en 3 minutos podemos observar el disco entero. En aquel momento quizás no lo disfrutamos tanto por el frío que pasamos, pero visto ahora, fue algo increíble, al menos el ver el sol me hizo entrar algo en calor mentalmente. Tras contemplar el goraiko, los japoneses enloquecen por un momento y gritan al unísono: BANZAI! BANZAI! BANZAI!
La temporada de ascensión al Monte Fuji va de principios de Julio a finales de Agosto, durante el resto del año se encuentra cubierto de nieve, y los refugios permanecen cerrados, es muy peligroso intentar subir, casi todos los años alguien muere intentándolo. En los meses de verano, son miles de personas las que ascienden diariamente al Monte Fuji (富士山, Fujisan, en japonés, no confundir con Fujiyama, nombre que se le dio por error en Occidente, al utilizar la lectura incorrecta del kanji 山, yama [lectura Kun] en vez de san[lectura On]. Aunque ambas significan montaña, cuando uno se refiere a una concreta, se utiliza san).
Durante los meses de temporada, hay muchos refugios abiertos, y se puede decir que practicamente no se corre ningún riesgo. La ascensión clásica es nocturna, para llegar a ver el amanecer (alrededor de las 4:30 en verano), y ya que estábamos allí, lo haríamos de esta manera.
Las cuatro rutas
Las montañas japonesas se dividen en 10 estaciones desde la base hasta la cumbre, la ascensión al Monte Fuji se suele emprender desde la 5ª estación, aproximadamente a medio camino entre la base y la cima (3776 metros). Hay 4 rutas de ascensión, cuyas quintas estaciones están entre los 1.440 metros (Ruta Goteaba), y los 2.380 metros (Ruta Fujinomiya). Las otras dos son la Ruta Kawaguchi-ko, desde los 2.305 metros y la más popular de todas; y la que escogimos nosotros, Subashiri desde los 2.000 metros. En primer lugar pensé en la ruta Fujinomiya, porque junto a Gotemba, son a las dos únicas ciudades, a los que llegan trenes de JR. Pero visitando esta web (recomendada para cualquiera que esté interesado en subir), vi que desde Gotemba teníamos autobuses a Subashiri, y que en esta ruta había menos aglomeraciones.
Para llegar a Gotemba desde Tokyo hay que invertir al menos 2 horas en tren. Nosotros llegamos hasta Kozu, en donde empieza la línea local que lleva a Gotemba, y donde nos cargamos de provisiones para la subida. En el trayecto empezó a llover bastante, en el fondo acojonaba que nos pudiera hacer así al llegara Gotemba, pero estábamos completamente decididos de que hoy sería el día de la subida, ya nada nos iba a echar para atrás. Al menos, llegando a nuestro destino, parecía que dejaba de llover momentaneamente, y por un breve momento podimos contemplar la silueta del Fuji-san, algo que no volveriamos a hacer, porque en adelante lo vimos cubierto por nubes, lo cual es algo bastante normal.
Al llegar a Gotemba, primer contratiempo, el último autobús que subía a la 5ª estación de la ruta Subashiri se había ido a las 19:20. No éramos los únicos con este problema, ya que 5 gaijins americanos también tenían el mismo problema. La gente del pueblo nos recomendó coger un taxi, si es compartido, en el fondo no cuesta mucho más que el autobús (1500¥), a nosotros nos salió por unos 1800¥ al llevar a un americano con nosotros.
El taxi casi se queda subiendo hasta la 5ª estación, atravesamos unos oscurísimos bosques, a lo largo de los cuales serpenteaba la carretera de ascenso, al parecer, son una de las zonas de suicidio favoritas de los japoneses, la segunda más popular del mundo tras el Golden Gate de San Francisco. Llegamos a los 2.000 metros en unos 45 minutos, y allí mismo compramos un par de linternas, esenciales para la subida nocturna. Íbamos a ser los peor preparados de todos los que ascenderían esta noche, poco abrigados, y sin linternas hasta el último momento. Gaijins incautos que no sabían a que se enfrentaban.
En la 5ª estación de Subashiri, poco antes de empezar a subir
Despertamos en el hotel cápsula, apurando el tiempo para salir a las 10 que nos daban como límite, y disfrutando por ultima vez de los baños y la sauna. El plan de hoy es ir al Monte Fuji, por lo que dejamos los macutos en Ikebukuro (que será nuestra próxima base en Tokyo), y dese allí directos a Yokohama, que nos pilla de camino al Fuji-san. La visita de Yokohama, como el haber dormido la noche anterior en el hotel cápsula, fue una improvisación sobre la marcha, otra opción hubiese sido la visita de Kamakura (aunque algo peor conectada para luego ir al Fuji) además de que queríamos algo que fuese relativamente tranquilo, y de que una americana con la que hable hacía unos días me quitó las ganas de ver Kamakura.
La Torre Landmark
Yokohama es la segunda ciudad más grande del país, y se encuentra unida fisicamente a Tokyo (en medio esta Kawasaki), formando la conurbación más poblada del mundo, con unos 35 millones de habitantes. Bajamos en la estación central de Yokohama, que no está demasiado cerca de nada atractivo, pero no anda muy lejos del barrio Mirato Mirai 21, la zona de rascacielos de la ciudad, donde se encuentra la Torre Landmark, de 296m, el edificio más alto de todo Japón, y con uno de los ascensores más rápidos del mundo (45 Km/h). Posiblemente las vistas desde la Torre Landmark sean espectaculares, pero ya habíamos tenido muchas vistas desde las alturas, el día estaba muy nublado, y cuestaba unos 1000¥.
Torres del complejo Minato Mirai 21
La noria gigante de Yokohama
El edificio más alto de Japón (296 m)
Justo al lado de las torres, pasamos por delante de un pequeño parque de atracciones del que destacaba una gran noria con reloj. Desde aquí fuimos andando hasta el punto que más interesaba de la ciudad, el barrio chino, el más importante de Japón. El barrio esta bien, sin llegar a impresionar demasiado, y desde luego fue suficiente para hacer que la visita a Yokohama mereciese la pena.
Una de las entradas al barrio chino
Calle del barrio chino
Además tuvimos la mala suerte de que nos empezó a diluviar cuando visitábamos el barrio chino, y tuvimos que refugiarnos durante un buen rato en un edificio de recreativas. Empezamos a dudar de si iba a ser posible subir al Fuji-san esa noche.
No hicimos mucho más en Yokohama, comimos resguardados en un portal, vimos un par de calles más y regresamos desde la estación de JR que más cerca nos pilló. Antes de coger el tren que nos llevaría camino del Monte Fuji, entramos una hora a un Manga Kisa (Manga Cafe) para conectarnos a internet y despedirnos de nuestros conocidos, además de que después de mirar alguna web sobre el ascenso al Fuji, cambié la ruta de ascenso que tenía planeada originalmente.
Manga kisa
Los Manga Kisa son establecimientos abiertos 24h, muchos cerca de estaciones y de zonas de ocio, donde se ofrece conexión a internet, una gran cantidad de mangas en las entanterías, habitaciones privadas con ordenador y comodos sillones... En el que entramos, por un precio que no llegaba a los 400¥ la hora, teníamos incluido barra libre de bebidas de máquina (desde coca cola a chocolate caliente), algo que aprovechamos como buenos españoles gochos que somos.
En fin, la visita a Yokohama fue decepcionante, personalmente no la recomendaría. Como visita desde Tokyo, para mi Nikko es mejor opción, y Kamakura (al final me quede con las ganas de verla) posiblemente también lo sea.
Tras contemplar Tokyo de las alturas, regresamos al suelo, y fuimos hacia la zona Oeste de Shinjuku, donde se encuentra Kabuchiko, el "red-light district" de Tokyo. Este barrio, también tiene fama de ser de los más peligrosos de Japón, pero no lo es para nada, tan peligroso como el barrio rojo de Amsterdam, por donde se pasean los turistas con sus hijos. Bien es cierto que se dice que alrededor de 1000 miembros de la Yakuza, aún operan en el barrio, pero también se dice que pasan inadvertidos a los ojos de los turistas, nosotros, aunque vimos cosas raras, no nos encontramos al típico Yakuza con gafas de sol y un traje llamativo.
Kabuchiko empieza al otro lado de la calle
Digamos que en este barrio no te van a atracar ni nada similar, hay cámaras de seguridad, y desde hace años se está luchando contra la presencia del crimen organizado, al parecer el hueco que está dejando la Yakuza en el barrio lo están ocupando organizaciones criminales africanas, mayoritariamente de Nigeria. Si que se ven a multitud de africanos trabajando para las casas de "chicas de compañia", tanto aquí como en Roppongi. Los turistas, como nosotros, son uno de sus mayores objetivos, e intentarán que entres a alguno de estos locales. En ningún momento se pusieron pesados con nosotros, es más, les decíamos rapidamente que no, y les preguntábamos alguna cosa, y muy amablemente nos indicaban mejor de lo que cualquier japonés lo había hecho durante el viaje.
Calle de entrada a Kabuchiko
La entrada a Kabuchiko desde la estación de Shinjuku, es la más espectacular, una calle peatonal llena de clubs, iluminada con neones y flashes. en este barrio también hay teatros, cines, y restaurantes. Nos propusimos cenar en un "Mos Burguer", una cadena de hamburguesas, al estilo de la omnipresente McDonalds (hay por todos lados, muchos abiertos 24h). Mos Burguer es una franquicia japonesa, que sirve una comida con un poco más de calidad que otras, las hamburguesas están más buenas, pero son algo más pequeñas y caras que las del McDonalds. En las ciudades grandes siempre hay alguno que otro, y hay de dos tipos "Mos Burguer rojo" el estandar, con menos oferta, y el "Mos Burguer verde" de mayor oferta y calidad. A un africano de los que nos acosó para entrásemos a un club, nos hizo de intérprete para encontrarnos uno.
Mos Burguer Rojo de Kabuchiko
Seguimos dando una vuelta, pegando a la zona de clubes y neones, hay multitud de "Love Hotels", merece la pena darse una vuelta por aquí. En mitad del barrio también vimos un templo que contrastaba con la perversión del barrio, de todas maneras, esta perversión no es tan aparente como podíamos imaginar, no sabemos lo que pasará dentro de los clubes, porque no nos dejamos engatusar por los africanos que seguramente querían que pagásemos copas a precio astronómico. Al parecer, los locales de mayor perversión, están bastante ocultos para los no japoneses, donde tienen prohibida la entrada. Os recomiendo este excelente post sobre los locales de sexo en Japón.
Hanazono-jinja, en mitad de Kabuchiko
La verdad es que en nuestro viaje por Japón nos pareció curiosa la forma que tienen de divertirse muchos japoneses, esto lo vimos sobre todo en Tokyo, Osaka e Hiroshima. A la salida del trabajo, muchos compañeros se van a las zonas de ocio a beber (reuniones que ellos denominan "nomikai"). Se pueden reunir en un Izakaya (bar japonés donde también sirven comida), pero según vimos nosotros, por la cantidad de locales y de gente que salia o entraba de ellos, los locales de "chicas de compañia" son otra opción muy recurrida para estas reuniones. En estos locales, las chicas simplemente se sientan junto al grupo de amigos, y dan conversación, encienden los cigarrillos, o rien los chistes de sus acompañantes. En teoría solo esto, pero que haya algo más detrás, en algunos casos no parece improbable. Es muy frecuente toparse con escenitas que dan los hombres de negocios, algo bebidos, y las chicas cuando se despiden a la salida de los locales. En Kabuchiko además vimos algún local de "chicos de compañia".
Estos locales están por todos lados
De este barrio también es famosa una zona con una serie de callejones pequeños, llamada Golden Gai, la cual está ocupada por pequeños bares en los que caben poco más de 5 personas más el camarero, no eran los primeros del estilo que veíamos por el viaje, en Kyoto vimos algo similar cerca de la estación, y en Osaka en el Shinsekai.
Nosotros acabamos en un bar con muy buen ambiente, el Tokyo Lounge, tomando unas cervezas, donde había preferentemente gaijins, aunque también japoneses. Al regresar al Hotel cápsula, vimos a bastante gente que hacía check-in para el horario nocturno (solo de 0:00 a 6:00). Entramos en las cápsulas y yo dormí de maravilla, bien entrada la noche oí alguna alarma, pero poca cosa, la gente sale de la cápsula y se va silenciosamente a cambiarse o ducharse a otro piso.